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lunes, 22 de agosto de 2011

¿INDIGNADO TÚ?. NO QUERIDO... INDIGNADO YO.


Voy a hacerle publicidad a un chiste, una vergüenza, una payasada, un espectáculo circense, en resumen: el mayor ridículo que he presenciado en mis 36 añitos de vida: Os cuento hoy el primer episodio de mi experiencia en la JMJ, titulado “¿INDIGNADO TÚ?. NO QUERIDO…. INDIGNADO YO.

El primer encuentro que tuve con uno de estos, que aunque no pertenecía al colectivo de los indignados como tal, parecía no hacerle gracia que estuviéramos por Madrid, fue un simpático ancianito que puede que rondara los 180 años de edad. Cuando pasamos por su lado dijo todo lo fuerte que pudo, (que pudo poco) “¡esas mochilas las he pagado yo!”.
Se me ocurrieron en cero coma, muchas respuestas para darle, pero algo me frenó. Seguramente el hecho de que estoy asumiendo que soy seminarista y que además llevaba conmigo a veinte jóvenes.
A este Señor le hubiera preguntado: “¿Ha pagado Usted los dos millones de mochilas?, pero hombre, pero hombre, pero hombre…. ¡Muchas gracias de verdad!. Ha debido dejarse todos los ahorros de la pensión que recibe gracias a lo que yo pago. Porque usted tiene pensión. Ya veremos si yo, dentro de 40 años también la tengo.

Luego me dio pena y pensé… “Pobre hombre, los engañan como a chinos. Seguramente no sepa que todos los que estamos aquí hemos colaborado con cerca de 300 euros”. Eso los de Albacete, imagino que los que vienen de otros países “les ha costado la torta un pan”

Quiero aclarar que cuando digo indignados, me estoy refiriendo a este colectivo y al resto de los que se asociaron en plataforma.

Ese mismo día (martes 16) dimos una vuelta por Sol. Allí era fácil distinguirlos, pues como estos confunden sencillez con miseria, habían puesto su oficina en cutre-chiringuito, con más mierda que el palo de un gallinero. Había cuatro. No cinco, ni veinte, ni sesenta… eran cuatro gatetes. En un cartel escrito a boli sobre una caja de cartón se podía leer: “No tenemos nada en contra de los cristianos, sí en contra de las subvenciones que el Vaticano recibe del Gobierno”.

Pues… si no tienen nada en contra de los cristianos, lo han disimulado muy bien. Ahí están las fotos de muchos de ellos mofándose de la gente, empujando, intentando fastidiar todos los actos.

Un hijo que se precia defiende a su madre, y nosotros los católicos, que conocemos a nuestra Madre y a nuestro Padre, sabemos reconocer que tenemos muchos defectos y algunos de ellos gordos.
Defendemos a nuestra Madre que es la Iglesia, por eso “Toíto te lo consiento menos fartarle a mi madre”.
La Iglesia recibe menos de lo que se merece, en muchos casos bastante menos que otros colectivos que, enarbolan banderas inventadas que no transmiten nada. Nadie saben lo que significan y dentro de poco, pasarán a formar parte de los trasteros de aquellos que un día (hoy) se pensaron que iban a salvar al Mundo. Pero no saben ellos, pobrecicos (como decimos por Albacete) que la humanidad entera fue salvada hace más de dos mil años por Cristo.

Cuando empiecen a salvar vidas como lleva haciendo la Iglesia Católica desde hace más de dos mil años, entonces podrán empezar a exigir un trato igual. Ante Dios todos somos iguales y ojala lo fuéramos entre nosotros, pero no es de recibo que quieran crecer ellos, a base de intentar hundirnos a nosotros. Ya que molan tanto y tienen tanta fuerza, les propongo una cosa: que convoquen para una semana un encuentro que traiga a dos millones de jóvenes de todo el mundo ,y a ver cómo les luce el pelo.

De verdad, amigos indignados...no os molestéis, estáis perdiendo un tiempo precioso que podríais emplear en buscar trabajo, o en ir a algún asilo o centro benéfico de los miles y miles que tiene la Iglesia Católica para ayudar a la gente. Nosotros si os esperamos.

Que me parece muy bien que os manifestéis, pero no molestéis a los demás. Que yo no he ido a visitaros a ninguna de vuestras manifestaciones, porque no me interesan absolutamente nada. ¿Qué los organismos públicos os dan dinero?, pues que os den. Yo encantao.

El miércoles 17 no estuvimos por Sol, luego no viví en primera persona lo que pasó. Dicen que hubo leña. Los teléfonos de los jóvenes no paraban de sonar: sus madres querían saber donde estaban y si había peligro. Las imágenes , según parece, les hicieron preocuparse. Me cuentan que la Policía tenía ordenes de utilizar la fuerza si era necesario, y según parece lo hicieron. Pues que queréis que os diga: tampoco me parece bien. No creo que la mejor manera de disuadir a la gente sea a base de porrazos, pero la verdad es que lo entiendo, pues al día siguiente mientras esperábamos al Papa, otro grupito de estos, estuvieron sacando de los nervios a los agentes de la Policía Nacional.

Voy a ver si soy capaz de describiros el cuadro: en un rincón de la Plaza de Colón donde estábamos, se podía observar un grupo de aproximadamente 20 personas, las cuáles estaban acordonadas por unos 50 policías. Ni me quedo corto en lo primero, ni exagero en lo segundo: conté ambos grupos.

He de confesar que al principio pensé que algún grupo de monjas de estas de las de bolso, había tenido algún problema y por eso las protegía la policía, pero finalmente resultaron ser lesbianas pertenecientes al movimiento indignante. Dentro del grupo otros hombres lucían tipito y se cubrían con la bandera del orgullo gay: también me parece bien. Cada uno se gana el infierno como mejor le parece y estos decidieron escandalizar a la cantidad de “pequeños del Evangelio” que por allí andaban. Yo, separado por el doble cordón policial, decidí unirme a su grupo por un momento y me indigné. Y me indigné porque vi como esta gente estaba haciendo perder el tiempo a 50 agentes que ciertamente están al servicio de todos, pero que tenían mil puntos a los que acudir, pues en Madrid había en ese momento más de un millón y medio de personas de fuera que necesitaban su ayuda. He de destacar la cara que llevaban estos manifestantes: más que indignados, parecían amargados.

El resto de días… más de lo mismo: de vez en cuando alguno se atrevía a hacer el ridículo y se metía con alguno de nosotros. Como respuesta recibía un cálido: “Dios te ama”

La JMJ, ha sido una bendición para todos. Para nosotros, peregrinos y para los comerciantes madrileños: Allí ha ganado dinero hasta el Tato. Grandes superficies, restaurantes, farmacias…. Todo estaba lleno a todas horas. Por cierto un saludo a mis amigos del Rincón de la Pepa de Delicias: esas bandejas de panceta con patatas nos ayudaron a no caer muertos por algún rincón de Madrid.

Queridos amigos indignados: Rezamos por vosotros. Lo hemos hecho durante estos días y vamos a seguir haciéndolo. Deseamos que seáis felices. Si no nos queréis, por lo menos no nos odiéis, y eso sí: no os metáis con nuestra Madre la Iglesia, porque como diría la archiconocida Belén Esteban: “ Yo por mi madre MA-TO! ¿VALE?”

2 comentarios:

  1. Yo no podria haberlo descrito mejor...RESPETO YA¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Yo vivi la misma experiencia que Josete, pero sinceramente TANTIIIIISMOS que son y que pocos vimos...yo ni me entere de la mitad de sus "manifestaciones" y mira que me tiré 7 dias en Madrid...

    En fin, a palabras necias, oidos sordos¡¡¡

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  2. Pues fíjate que yo tuve un episodio cuasi-desagradable el viernes por la noche con este gentuzo.

    Decidimos quedarnos con un primo de Aníbal en el cruce Castellana con Gran Vía (me parece recordar) frente a una pantalla gigante ya que no veríamos al Papa de otra forma y por allí pasarían todos los pasos en la procesión de la noche.

    Así pues, sobre las 11 fuimos a cenar ya que no comenzaba la procesión (extraña cosa esta) al burguer king de arriba de Gran Vía y a la vuelta de las 50 blindadas de la UIP que habría allí aparcadas había unas 8 que salieron ya que iban a "contener" a los indignados.

    Bajando del lugar, nos encontramos que bajaban los polis pero no cargaban a lo que yo le dije a Aníbal "no sé por qué no cargan cuando ya han demostrado que no van rollo pacífico" puesto que el jueves habían actuado violentamente tanto contra católicos como contra policías (2 de éstos acabaron en el hospital, de hecho).

    El caso es que tras mi comentario un perroflauta gordo acompañado de 3 ó 4 amigosse me encaró diciendo que por qué quería que les pegaran a lo que yo respondí (tranquilamente, extraño en mí, imagino que tener unos 80 polis a mi alrededor me tranquiliza) bueno, le dije que ya habían lanzado piedras y litronas contra los católicos que sí íbamos en plan pacífico y contra la policía ANTES de que los aporrearan.

    Como se quedó sin argumentos, comenzó con estupideces a ponerse gallito (sus colegas eso sí, trataban de tranquilizarlo e irse porque era ridículo que un retrasado de 170cm y 350kgs se me encarase a mí y podrían irse a dormir calientes...)y con el gallerío al final sus colegas se lo llevaron.

    Yo conseguí extraer 2 conclusiones: Lo de que no van contra nosotros es una sucia mentira, como en el 36 queman tanto iglesias, como curas, como feligreses y además, comenzaron sus "protestas" y su violencia ANTES de que llegara el Papa.
    Y otra es que tienen la capacidad mental de una oveja y en cuanto les rebates con argumentos reales sus proclamas partidistas de "lo he pagado yo" (¿y las Koplovitch y Botín entonces?) y lo de "El Papa fue un Nazi" (¿y cuando Felipe González levantaba el brazo en las manifestaciones de las JONS?) etc. etc.

    Por último decir que en mi argumentación dije lo de las litronas y tal, haciéndole remarcar que su grupo a lo mejor no era tan malísimo, pero que en general ya habían demostrado su actitud (puesto que si no estás de acuerdo con un grupo, no te unes, por ejemplo: yo apoyo a la Kale Borroka, pero no me gustan sus métodos).

    Belmonte

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